El alma que no quiso escribir y escribió
Entronización del Sagrado Corazón de Jesús y María en los hogares
Oraciones de ofrecimiento diario
y petición
Libros de
descarga
Contacto
El hombre debe inclinar su cabeza en la Tierra, donde se encuentra, y decir:
¡Padre!
inclino mi cabeza ante Ti
porque sólo a Ti amaré
reconoceré y aclamaré

Como reconozco
que hijo Tuyo soy
que Tú me creaste
y me diste vida…
en la Vida y en ésta

Reconociendo
mi existencia por Ti
quiero entregarme
en espíritu y en alma a Ti
y vivir para Ti y en Ti
Ante la rebeldía de un alma, le digo, que diga:
Ven a mí
que yo, ir a Ti quiero
pero a veces dudo

Dame Tú
fuerzas y seguridad
que nunca dude de Ti

Y deja mi alma tranquila
y Tú decide por mí
que mi alma así te lo pide
hasta que llegue mi fin
(J.H.S.)
Siendo “el Verbo”, Yo diré a las almas, que cuando el cansancio, el dolor y el abatimiento, lleguen a ellas, que miren a lo Alto y digan:
Yo, Padre
que en el mundo estoy
y muy afligida me encuentro
porque siendo éste
un espacio pequeño para mi alma
acostumbrada a los espacios etéreos
que no limitan mi alma
sino que expandiéndose Contigo está
en ese ¡Instante Lleno!
que a toda alma recibe
con las puertas de par en par…
¡Dame fuerzas!
para poder continuar en este destierro
que siendo cárcel para mí
espera con ansia que las puertas se abran
y pueda volar a ese ¡Instante Inmenso!
que es ¡La Eternidad!
donde mi alma, sólo en Ti
puede tener paz
Cuando angustia haya en las almas, al Cielo han de mirar y decir así:
¡Padre!
yo no veo más
ve Tú por mí
que solución hay que dar
mi alma sin Ti
no la puede dar
(J.H.S.)